Hoy, volviendo del Conservatorio, me he cruzado con el hombre con el que querría soñar. Joven, pero algo mayor que yo, estilizado, pero no escurrido, no-pijo y no-cutre, ojos claros, pelo corto, sonrisa sexy... Un tío con clase. Y me ha mirado con sus ojos claros. Y me ha sonreído con su sonrisa sexy. Y ha girado la cabeza varias veces para volverme a mirar. Y volver a sonreír. Yo también le he mirado
Y me he venido arriba. He empezado a caminar con garbo, a sonreír al mundo con superioridad. Entonces, me he mirado en el cristal de un portal con la sana intención de decirme: "Sí, nena, eres un pivón" y guiñarme un ojo a mí misma. Justo antes de empezar a echarme flores, me he visto en el reflejo y he sido consciente de cómo iba vestida: pantaloncillos vaqueros deshilachados, deportivas y... Una camiseta GIGANTESCA, tan grande que a veces daba la impresión de que iba en bragas, más roja que la Pasionaria, y en la que encima pone "El circo de MIORQUESTA". La que nos encasquetamos para el popurrí de los payasos de la tele.
Con las prisas por imprimir y entregar el trabajo he salido con lo que tenía puesto para andar por casa. El hombre con el que querría soñar no me estaba sonriendo. Se estaba descojonando de mí. Él, y toda la calle.
7 comentarios:
Seguro que el tipo ese te estaba sonriendo
Gracias por los ánimos XD
Lo siento, Heavy Mimosa, pero yo no soy tan optimista como Nadie. La cosa pinta mal, y además te está bien empleado por preferir a los hombres de ojos claros.
Ahí queda eso.
Jajajajaja
En eso tienes razón, Soldadito de Plomo. Pero que conste tampoco es que prefiera a los hombres de ojos claros... Es más, la experiencia me ha demostrado que no son de fiar ;P
Mi gato no es el gato mas gordo del mundo! Pues parece q le has cogido gusto a la camiseta xq yo últimamente no te veo con otra cosa.. XD
Cierto, Heavy Mimosa, los hombres de ojos claros no son de fiar: suelen llevar ropa interior femenina y además desayunan bebés crudos los martes y los jueves. Diversos estudios científicos así lo atestiguan, en serio.
Bah, tú viste como quieras, pero sobre todo piensa por ti misma, que los uniformes sobre la piel no son tan temibles como los uniformes que hay bajo ella.
Keka; tu gato es el más gordo de todos los gatos que conozco, así que con la información de que dispongo puedo inferir que es el más gordo del mundo. Y si no, que se lo pregunten al respaldo del sofá que tiene su forma.
Soldadito de plomo; me gusta el consejo.
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